1520. Carta de Segovia a Medina del Campo


                 Ayer jueves que se contaron 23 del presente mes de Agosto, 
            supimos lo que no quisiéramos saber y oímos lo que no quisiéramos 
            oír; conviene a saber, que Antonio de Fonseca ha quemado toda esa 
            muy leal villa de Medina, y también sabemos que no fue otra la 
            ocasión de su quema, sino porque no quiso dar la artillería para 
            destruir a Segovia. Dios Nuestro Señor nos sea testigo, que si 
            quemaron de esa villa las casas, a nosotros abrasaron las entrañas, 
            y que quisiéramos más perder las vidas, que no que se perdieran 
            tantas haciendas. Pero tened, señores, por cierto que, pues Medina 
            se perdió por Segovia, o de Segovia no quedará memoria, o Segovia 
            vengará la su injuria a Medina. Hemos sido informados que peleaste 
            contra Fonseca, no como mercaderes, sino como capitanes; no como 
            desapercibidos, sino como desafiados: no como hombres flacos, sino 
            como leones fuertes. Y, pues sois hombres cuerdos, dad gracias a 
            Dios de la quema, pues fue ocasión de alcanzar tanta victoria. 
            Porque sin comparación habéis de tener en alas la fama que ganaste, 
            que la hacienda que perdiste. Nosotros conocemos que, según el daño 
            que por nosotros, señores, habéis recibido, muy pocas fuerzas hay en 
            nosotros para satisfacerlo. Pero desde aquí decimos, y a la ley de 
            cristianos juramos, y por esta escritura prometemos, que todos 
            nosotros por cada uno de vosotros, ponemos las haciendas e 
            aventuraremos las vidas, y lo que menos es de todos los vecinos de 
            Medina libremente se aprovechen de los pinares de Segovia, cortando 
            para hacer sus casas madera. Porque no puede ser cosa más justa que 
            pues Medina fue ocasión que no se destruyese con la artillería 
            Segovia, que Segovia de sus pinares con que se repare Medina. Bien 
            se pareció, señores, en lo que hiciste, no sólo vuestro esfuerzo, 
            mas aún vuestra cordura en tener como tuviste en poco la quema, y 
            esto no por más de por mostraros fieles amigos y confederados de 
            Segovia. Porque, hablando la verdad, no os pueden negar vuestros 
            enemigos que en defenderla os mostrasteis esforzados, y en dejaros 
            quemar poco codiciosos. Mucho os pedimos, señores, por merced se 
            ponga gran guarda y agora más que nunca, en la casa de la munición y 
            artillería; de manera que no pueda alguno venir de fuera a hurtarla, 
            ni menos pueda alguno de dentro entregarla, porque gran infamia 
            sería que les entregasen traidores lo que ellos perdieron por 
            cobardes. No poco placer hemos tomado en saber que Juan de Padilla 
            pasó por allí por Medina y ha tomado a Tordesillas, y se ha 
            apoderado de la reina nuestra señora. Sed ciertos, señores, que es 
            tan venturoso ese venturoso capitán que todo lo que amparare será 
            amparado, y todo lo que guardare será guardado, y todo lo que 
            emprendiere será acallado, porque acá lo vimos por experiencia; que 
            sólo del nombre de su fama, sin esperar ver su presencia, huyó el 
            alcalde Ronquillo de Santa María de Nieva. También hemos sabido cómo 
            los señores del Consejo mandaron pregonar que toda la gente de 
            guerra se apartase de Antonio de Fonseca, y que Antonio de Fonseca 
            se ha ido fuera de España. Parécenos que la cosa a nuestro propósito 
            va bien encaminada, y que, pues estáis cerca, debéis, señores, 
            esforzar a esos señores de la Junta, porque el Consejo no mandó 
            aquello sino de miedo, y el capitán general no huyó sino de cobarde. 
            Ya sabéis, señores, como en los tiempos pasados la serenísima reina 
            doña Isabel dio el condado de Chinchón a la marquesa de Moya, que se 
            llamaba la Bobadilla, y esto no por más sino por ser muy grande 
            privada; y la tierra que le dio era de tiempo inmemorable tierra de 
            esta ciudad de Segovia, y, ahora que vemos la nuestra, estamos 
            determinados de cobrar lo nuestro; porque, según nos dicen nuestros 
            letrados, todo lo que se toma contra justicia, lícitamente se puede 
            tomar por fuerza. Los hijos de la Bobadilla, no sólo tienen y mandan 
            a nuestra tierra, mas aún tienen en tenencia perpetua este alcázar 
            de Segovia, que es una de las insignes fuerzas que hay en España. Y, 
            hablando de verdad, estamos determinados, no sólo de recobrar 
            nuestra tierra, pero aún de tomarle la fortaleza. Y si en esta 
            empresa Nuestro Señor nos da, como esperamos que nos dará, victoria 
            tendrá cobrada su tierra Segovia y lanzado su enemigo de casa. 
            Nuestros capitanes nos han escrito como habéis, señores, tomado la 
            villa de Alelos, y que el alcalde en la fortaleza se defiende con 
            ciertos soldados. Pues tenéis, señores, en la demanda tanta 
            justicia, y tenéis para combatir la fortaleza poderosa artillería, 
            no debéis de desistir de la empresa. Y, si fuese necesario, nosotros 
            enviaremos más gente al campo, y socorreremos con más dineros, 
            porque gran poquedad sería de Segovia, y no pequeña afrenta a 
            Medina, que no se llegase al cabo esta tan justa guerra. A Alonso 
            Fernández del Espinar, que es el portador de esta dársele a entera 
            fe en lo que os hablare de nuestra parte y creencia. De Segovia día 
            y mes sobredicho. Año de mil y quinientos y veinte.